Ursula y su mundo

Vocación, dedicación y cariño…
Quien secó nuestras lágrimas de niños temerosos al separarnos por primera vez de nuestros padres abrazándonos con alas inmensas para ayudarnos a abrir una puerta qué sin retorno nos inicia en el camino del aprendizaje.
Quien con sólo una mirada aprendió a conocernos, a alentar nuestro esfuerzo a enseñarnos que no todo está en los libros que hay cosas que trascienden si aprendemos a aprender.
Quien cada año pasaba la posta a una maestra nueva no sin antes dejar una semilla germinada en un terreno fértil para así llegar a tener espacio para las próximas a germinar.
Los maestros en nuestra vida fueron tutores, payasos, magos, niños como los que tenían a su cargo sin dejar de enseñar qué, con respeto se pueden pasar los límites y volver de esos viajes a donde un libro nos llevaba sin movernos del banco en el que estábamos sentados.
Descubrieron nuestros inocentes amores de la infancia cuando quisimos dejarlo tatuado en el pupitre.
Lloraron con nuestros pesares sin quitarles la importancia que para nuestra edad tenían.
Protectores, afectuosos…
De cada uno de ellos gracias a mi memoria tengo las fotos más hermosas y para todos va este recuerdo…
Un guardapolvo por más impecable que luzca no convierte mágicamente a las personas en MAESTROS, para que eso pase es imprescindible que la persona que lo luce tenga innato el don de la enseñanza y la capacidad de transmitirla.

11/09/2017

Maestros

Vocación, dedicación y cariño…
Quien secó nuestras lágrimas de niños temerosos al separarnos por primera vez de nuestros padres abrazándonos con alas inmensas para ayudarnos a abrir una puerta qué sin retorno nos inicia en el camino del aprendizaje.
Quien con sólo una mirada aprendió a conocernos, a alentar nuestro esfuerzo a enseñarnos que no todo está en los libros que hay cosas que trascienden si aprendemos a aprender.
Quien cada año pasaba la posta a una maestra nueva no sin antes dejar una semilla germinada en un terreno fértil para así llegar a tener espacio para las próximas a germinar.
Los maestros en nuestra vida fueron tutores, payasos, magos, niños como los que tenían a su cargo sin dejar de enseñar qué, con respeto se pueden pasar los límites y volver de esos viajes a donde un libro nos llevaba sin movernos del banco en el que estábamos sentados.
Descubrieron nuestros inocentes amores de la infancia cuando quisimos dejarlo tatuado en el pupitre.
Lloraron con nuestros pesares sin quitarles la importancia que para nuestra edad tenían.
Protectores, afectuosos…
De cada uno de ellos gracias a mi memoria tengo las fotos más hermosas y para todos va este recuerdo…
Un guardapolvo por más impecable que luzca no convierte mágicamente a las personas en MAESTROS, para que eso pase es imprescindible que la persona que lo luce tenga innato el don de la enseñanza y la capacidad de transmitirla.

Silvia Moscatel

Ursula y su mundo