Ursula y su mundo

Un mensaje activó mis ganas de estar. Movilizó cada sentido y fijó más en mi corazón qué en mi mente el accionar.
Nos encontramos cada una en un estado de ánimo similar, más o menos resumido en una palabra “angustia”. Tus motivos casi tan parecidos a los míos girando como un carrusel en el mismo eje: La soledad. Nos conmovimos, intentamos encontrar respuestas sin sentido, nos empecinamos en prometernos a nosotras mismas pasar el plumero para limpiar la tristeza, nos vimos la una a la otra en estado de destrucción, pero buscando incansablemente como cada día al despertar encontrar las ganas de seguir, de encarar el día, de disfrazarlo con ocupaciones que usamos a diario como salvavidas qué nos sostienen aunque a veces nos hundimos y resurgimos hasta qué el manto piadoso de la noche nos oculta del resto del mundo, nos cobija nuestra propia sombra qué fríamente nos abraza y nos acuna hasta conciliar el sueño.
Quien lea esto no siempre podrá entenderlo, las vivencias personales, los duelos que no hicimos y se suman a los que vinieron después. El tratar de cuidar tal vez equivocadamente a otros seres queridos nos llevó a olvidarnos qué merecíamos y debíamos vivenciarlos hasta sentir el alivio que todavía no llegó.
Sabemos qué un día seremos como cascabeles contagiando alegría a otros, que también seremos las derrotadas del afecto, las que esperamos lo que no va a llegar. Nos llenaremos de culpas, amasaremos rencores, bajaremos persianas y cerraremos puertas con las heridas aún sangrando. Intentaremos hacer todo para resurgir, para convertirnos en aves fénix, para buscar nuestra esencia…
Hoy lo valoro porque hablaron nuestros tristes corazones, hoy lo valoro porque a pesar de las lágrimas pudimos sonreír …
No somos víctimas, creo que hicimos las cosas de manera equivocada:
Cada piel que me quito me deja en carne viva.
La piel de creer que merezco más afecto del que recibo, pero no sé si doy.
La del amor que no será, pero del que ya bajé los brazos por encontrarlo.
La de las palabras guardadas que pierden el sentido con silencios tan prolongados.
La de las manos que no extendí porque no me atreví a correr el riego de encontrar las otras cerradas.
La de las miradas que evité porque le resté importancia cuando ese momento de contacto sabía que se esfumaría rápidamente.
La de los momentos que esperé ilusionada, pero que tampoco creé por temor a hacer el ridículo.
La de los abrazos que no pedí y necesito como el aire que respiro.
Esto es en lo que nos equivocamos, esto es lo que cuando nos miramos en el espejo nos devuelve una mirada opaca que nos oscurece el alma.
RESILIENCIA!!!!!! la palabra más acertada para aferrarnos en el inicio de esta feroz batalla por no dejarnos estar y evitar qué cuando tomemos conciencia de la velocidad del tiempo no podamos ya HACER NADA.

11/10/2017

Esta tarde…

Un mensaje activó mis ganas de estar. Movilizó cada sentido y fijó más en mi corazón qué en mi mente el accionar.
Nos encontramos cada una en un estado de ánimo similar, más o menos resumido en una palabra “angustia”. Tus motivos casi tan parecidos a los míos girando como un carrusel en el mismo eje: La soledad. Nos conmovimos, intentamos encontrar respuestas sin sentido, nos empecinamos en prometernos a nosotras mismas pasar el plumero para limpiar la tristeza, nos vimos la una a la otra en estado de destrucción, pero buscando incansablemente como cada día al despertar encontrar las ganas de seguir, de encarar el día, de disfrazarlo con ocupaciones que usamos a diario como salvavidas qué nos sostienen aunque a veces nos hundimos y resurgimos hasta qué el manto piadoso de la noche nos oculta del resto del mundo, nos cobija nuestra propia sombra qué fríamente nos abraza y nos acuna hasta conciliar el sueño.
Quien lea esto no siempre podrá entenderlo, las vivencias personales, los duelos que no hicimos y se suman a los que vinieron después. El tratar de cuidar tal vez equivocadamente a otros seres queridos nos llevó a olvidarnos qué merecíamos y debíamos vivenciarlos hasta sentir el alivio que todavía no llegó.
Sabemos qué un día seremos como cascabeles contagiando alegría a otros, que también seremos las derrotadas del afecto, las que esperamos lo que no va a llegar. Nos llenaremos de culpas, amasaremos rencores, bajaremos persianas y cerraremos puertas con las heridas aún sangrando. Intentaremos hacer todo para resurgir, para convertirnos en aves fénix, para buscar nuestra esencia…
Hoy lo valoro porque hablaron nuestros tristes corazones, hoy lo valoro porque a pesar de las lágrimas pudimos sonreír …
No somos víctimas, creo que hicimos las cosas de manera equivocada:
Cada piel que me quito me deja en carne viva.
La piel de creer que merezco más afecto del que recibo, pero no sé si doy.
La del amor que no será, pero del que ya bajé los brazos por encontrarlo.
La de las palabras guardadas que pierden el sentido con silencios tan prolongados.
La de las manos que no extendí porque no me atreví a correr el riego de encontrar las otras cerradas.
La de las miradas que evité porque le resté importancia cuando ese momento de contacto sabía que se esfumaría rápidamente.
La de los momentos que esperé ilusionada, pero que tampoco creé por temor a hacer el ridículo.
La de los abrazos que no pedí y necesito como el aire que respiro.
Esto es en lo que nos equivocamos, esto es lo que cuando nos miramos en el espejo nos devuelve una mirada opaca que nos oscurece el alma.
RESILIENCIA!!!!!! la palabra más acertada para aferrarnos en el inicio de esta feroz batalla por no dejarnos estar y evitar qué cuando tomemos conciencia de la velocidad del tiempo no podamos ya HACER NADA.

Silvia Moscatel

Ursula y su mundo