Ursula y su mundo

No siempre van de la mano, mi lado sentimental prefiere lo primero: lo que dura mucho más, lo que no significa vulgarmente “calentar la pava”, lo que tiene un significado más profundo e intenso, lo que nos provoca escalofríos, lo que nos permite reírnos de nosotros con nosotros, lo simple y hasta lo banal. Una copa de vino, una cena improvisada, un gusto compartido, una charla, una mirada, un tímido abrazo correspondido tímidamente, contar algo profundo sin perder la conexión de esos ojos elegidos para ese momento por especiales, por cómplices, por el simple hecho que son esos ojos los que nos miran y no otros. Pintar el cuadro como queremos: a pleno día, en mitad de la noche, con relojes limitando el tiempo, con relojes que se detienen para que el tiempo parezca eterno. Sentir la libertad de ser, iniciar un camino que no lleve a ninguna parte por el simple placer de transitarlo, despojarnos de prejuicios sin explicaciones previas. Ser simplemente nosotros mientras disfrutamos una mano que nos sostiene y nos alienta y dejar que así sea. Activar todos los sentidos sin temor, dejar aflorar el instinto sin preguntar hasta dónde ó por cuánto tiempo la magia de hacer lo que queremos en el momento que queremos puede llegar a durar. El después pierde importancia cuando la brújula de la razón quedó olvidada. El sexo es la práctica física de un acto qué sin perder hermosura no sabemos si va a ocurrir y tal vez eso lo vuelva más placentero ó tal vez eso lo vuelva más misterioso…
Yo prefiero el inolvidable momento sin prisa y sin pausa del erotismo y si el círculo se cierra sexuando ese momento permitámonos la libertad de que así sea…

30/10/2017

Erotismo y sexo…

No siempre van de la mano, mi lado sentimental prefiere lo primero: lo que dura mucho más, lo que no significa vulgarmente “calentar la pava”, lo que tiene un significado más profundo e intenso, lo que nos provoca escalofríos, lo que nos permite reírnos de nosotros con nosotros, lo simple y hasta lo banal. Una copa de vino, una cena improvisada, un gusto compartido, una charla, una mirada, un tímido abrazo correspondido tímidamente, contar algo profundo sin perder la conexión de esos ojos elegidos para ese momento por especiales, por cómplices, por el simple hecho que son esos ojos los que nos miran y no otros. Pintar el cuadro como queremos: a pleno día, en mitad de la noche, con relojes limitando el tiempo, con relojes que se detienen para que el tiempo parezca eterno. Sentir la libertad de ser, iniciar un camino que no lleve a ninguna parte por el simple placer de transitarlo, despojarnos de prejuicios sin explicaciones previas. Ser simplemente nosotros mientras disfrutamos una mano que nos sostiene y nos alienta y dejar que así sea. Activar todos los sentidos sin temor, dejar aflorar el instinto sin preguntar hasta dónde ó por cuánto tiempo la magia de hacer lo que queremos en el momento que queremos puede llegar a durar. El después pierde importancia cuando la brújula de la razón quedó olvidada. El sexo es la práctica física de un acto qué sin perder hermosura no sabemos si va a ocurrir y tal vez eso lo vuelva más placentero ó tal vez eso lo vuelva más misterioso…
Yo prefiero el inolvidable momento sin prisa y sin pausa del erotismo y si el círculo se cierra sexuando ese momento permitámonos la libertad de que así sea…

Silvia Moscatel

Ursula y su mundo